Conoce más sobre tus cosméticos para utilizarlos correctamente

Publicado el 13 septiembre, 2012 por
Categorías: Belleza,Salud
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¿Sabes realmente cómo funciona tu crema? ¿Por qué consigue frenar el envejecimiento, igualar el tono o llevar al mínimo la celulitis? Hacemos un viaje al corazón de la cosmética para que seas una verdadera experta en la materia.

1) Apúntate una regla: desmaquillar es una cosa y limpiar la piel otra. Cuando desmaquillas tu piel no sólo te deshaces de los pigmentos de color sino también de restos de suciedad , grasa y celulas muertas.Por eso aunque no te maquilles es necesario que limpies tu piel convenientemente. 

2) La exfoliación es básica. Porque tratar la piel sin limpiarla a fondo es como ducharse con la ropa puesta. Si no eliminas el exceso de grasa y las células muertas, la capacidad de penetración de los productos es menor. Elige un limpiador de calidad, trabaja a un nivel más profundo y favorece la absorción de los productos. Los hay para pieles sensibles y acnéicas…

3) Las fórmulas con base acuosa son perfectas para las pieles grasas. Si tu cutis es seco busca texturas más densas que refuercen la hidratación.

• Que una crema sea rica no significa que tenga más activos, sino que cuenta con emolientes y agentes hidratantes.

4) El orden importa. Ponte primero los concentrados, es decir, los serums porque lo que untes antes en tu cara es lo que mejor penetrará. Además, las texturas ligeras se introducen con más facilidad. Deja las untuosas para el final. Tienen beneficios hidratantes y contribuyen a reforzar el manto hidrolipídico de la piel que actúa como barrera de protección ante las agresiones externas. El serum y la hidratante son totalmente complementarios.

• Aplica el serum sobre la piel húmeda, tiene más capacidad de absorción.

5) Utiliza crema de día y de noche: tienen distintos objetivos. “Por la mañana la piel tiene que enfrentarse a un ejército de agresores y se concentra en protegerse. Durante la noche se relaja y se dedica a regenerarse”. Los cosméticos adaptan sus tecnologías a los procesos y mecanismos naturales.

• Las cremas de día protegen contra la agresión ambiental y contaminación.

6) Ve por partes. Si necesitas tratar dos problemas distintos, mejor ataja uno por la mañana y otro por la noche. Es más efectivo que poner uno sobre el otro. De hecho hay activos cuya sinergia no funciona. Y algunos como el retinol es mejor aplicarlo por la noche, ya que el contacto con el sol pueden aparecer manchas y provocar irritación en la piel.Es muy importante que te asesore un profesional porque puede suponer el éxito del tratamiento.

• El contorno de ojos y labios  previene la aparición de arrugas y elimina líneas de expresión.

7) La capacidad de hidratación de una crema suele durar entre ocho doce horas. Si no vas a pasar por casa, llévala en el bolso.

• En entornos secos utiliza un agua termal en spray. Es más cómodo.
 ¿Crees que cualquier crema te sirve? Hay una razón para que existan distintos tipos de cosméticos. Se formulan según las diferentes necesidades de la piel. Las grandes diferencias las marcan las grasas y las secas. Las primeras necesitan moderar la producción de sebo y las segundas evitar la descamación y tirantez.

• Las cremas para pieles grasas tienen activos refrescantes.

9) Los liposomas son los coches de reparto de los activos de las cremas. Los entregan donde es necesario y su cantidad justa.

• La nanotecnología ha reducido el tamaño de las esferas en las que se envuelven los principios activos para llevarlos a lo más profundo de la epidermis.

10) Las fórmulas son eficaces a corto, medio y largo plazo. Por ejemplo, los tratamientos iluminadores funcionan con una tecnología de exfoliación multinivel. Lo que quiere decir que actúan liberando de forma retardada ciertos activos como el ácido salicílico y la acetil glucosamina. Así se disuelven las uniones que mantienen pegadas a las células muertas y se consigue un tono más uniforme. Además suelen contener polímeros y difusores ópticos que reflejan la luz y dan aspecto radiante inmediato.

• Minerales como la mica, tienen este poder reflectante.

11) Las manchas siguen siendo un reto. Es mejor prevenir que curar, por eso es básico proteger la piel a diario, no solo cuando vayas a tomar el sol. Pero si has abusado del sol y empiezan a aparecer zonas hiperpigmentadas necesitas una inyección de antioxidantes.

• A la hora de escoger un antimanchas, elige uno que no sea fotosensible para no agredir la piel.

12) Que existan cosméticos específicos para mejorar la mirada no es un capricho. El contorno de ojos es un área especialmente vulnerable. La razón es que tiene pocas glándulas sebáceas, de forma que su nivel de hidratación es menor al de otras áreas del rostro. Y por eso, es en esta zona donde aparecen las primeras arrugas: las temidas patas de gallo. “En torno al globo ocular se concentran muchos capilares y cuando la circulación no va bien, surgen las ojeras. Hasta el parpadeo puede hacer que aparezcan”, afirma el dermatólogo David Orentreich. Estimular la circulación es esencial pero también es clave impulsar la producción de colágeno.

•  Si te da un poco de pereza utiliza un contorno de ojos en roll-on. Haz un masaje para descongestionar la zona.

13) Si te gusta robarle las cremitas a tu pareja piénsalo dos veces. Su piel es muy distinta a la tuya sobre todo por cuestiones hormonales. Es más gruesa y los poros son más grandes. Además, sus cremas están formuladas para lidiar con el vello facial masculino que es más grueso y fuerte (imagínate si tienen barba). Por todo esto, sus texturas suelen ser más ligeras y de absorción más rápida. Nosotras necesitamos un cuidado más delicado y específico.

• A ellos los signos de la edad le aparecen más tarde, pero ¡vienen todos de repente!

14) El maquillaje ya no es lo que era. Las bases contienen pigmentos de color que corrigen y perfeccionan la piel. Pero además las hay que incorporan activos para restaurar y mantener los niveles de hidratación. Esto contribuye a que el rostro esté más jugoso y saludable. Busca fórmulas que incorporen también antioxidantes y filtros solares.

15) La tecnología ya permite integrar filtros solares en las cremas. Quedan suspendidos creando una matriz invisible. Así los activos no se encuentran con barreras y pueden penetrar hasta un nivel más profundo.

• Por ahora, no existen hidratantes con FPS 50, debido a su densidad.

16) Los fondos de maquillaje ya son casi como las cremas. Los hay para todos los tipos de piel. Lo básico es que le prestes atención a su base. “Los que la tienen acuosa desarrollan texturas ligeras, dan una sensación de frescor y son capaces de absorber el exceso de grasa. Ideales si tienes brillos”, cuenta Rafael Ferrando makeup artist de celebrities sin embargo, los de base oleosa funcionan mejor en pieles secas. Son más densos, hidratan y alivian la sensación de tirantez.

• También existen maquillajes con tecnología bactericida contra el acné.

17) La piel del rostro es distinta a la del cuerpo. Los productos que se utilizan para cada caso, también deben ser diferentes.

• Las fórmulas corporales suelen ser más untuosas que las del rostro.

18) Alerta multiusos: puedes experimentar con tu maquillaje y aplicarte un blush a modo de sombra o un gloss sobre los párpados para lograr un efecto vinilo; pero con cuidado. Deben ser productos testados.

• Lo ideal es que estén testados por oftalmólogos para evitar problemas.

19) Recuerda esta máxima: las fórmulas long lasting ya no obstruyen la piel. Este órgano necesita respirar. Por ellos los maquillajes de larga duración contienen polímeros. Estas sustancias se derivan de las siliconas y forman una película flexible y transpirable para que el color no se desplace y el cutis se mantenga fresco.

• Se trabaja en fórmulas que aguantan hasta 25 horas. ¡Ojo! no te recomendamos que los lleves tanto tiempo.

20) Las cremas corporales de efecto calor son más eficaces, especialmente para tratar males como la celulitis. Favorecen la circulación y el cuerpo elimina toxinas y grasas de forma más rápida, que las de efecto frío. Además, un anticelulítico debe incorporar estimulantes como la cafeína y detoxificantes como el fucus vesiculosus (una variedad de algas). Otros activos como el ginkgo mejoran el flujo sanguíneo. Y algunos antioxidantes como la Vitamina E refuerzan el sostén de la piel.

• Una anticelulítico hay que aplicarlo dos veces al día para que sea eficaz.

21) El ritual es básico. Hay fórmulas prodigiosas, pero si no las aplicas bien, te servirán de poco. “Los masajes te ayudarán a sacar el máximo partido a sus ingredientes”, dice Paula Armstrong.

• Lee los prospectos. Hasta las cremas de cara tienen un manual de uso.

22) Las pieles secas absorben todo lo que les eches, incluidas las esencias. Una hidratante perfumada la mantendrá nutrida y con buen olor: las grasas de la piel capturan el aroma. Pero ten cuidado si la tienes sensible…

• Elige un aroma. Utilízalo en gel, crema y finaliza con una bruma. Su rastro durará más en tu cuerpo.

23) La aromaterapia funciona. Y no solo a nivel emocional. ¿sabías que la camomila calma, el romero estimula y los cítricos desintoxican? Pruebalos.

• Eso no quita que le des un gustazo al cuerpo y al espíritu con los aromas de los aceites esenciales. Son todo un lujo.

24) Pieles sensibles…¡cuidado con los perfumes! Pueden irritar y secar la epidermis. Esto se debe a que incorporan distintos alcoholes en sus fórmulas. Algunos se evaporan al entrar en contacto con nuestro cuerpo, pero otros pueden deshidratarlo. “Con las fragancias de base oleosa te evitarás este problema. Además tienen más fijación, ya que no se evaporan con tanta rapidez como los que están diluidos en alcohol”, asegura Sandra Burgos.

• Si te aparece una alergia, consulta con un dermatólogo para identificar qué sustancia la provoca.

25) Atenta a las estrías,las rosadas mejoran pero las blancas  no se curan. Aparecen por los aumentos bruscos de peso así como cambios hormonales propios de la pubertad y el embarazo y menopausia. Las fibras de colágeno se rompen porque no están preparadas para esa dilatación y la reparación natural las hace desiguales. ¿La solución? Mejorar la elasticidad de la piel impulsando la actividad de los fibroblastos (células donde se fabrica colgágeno y elastina) con una buena hidratación corporal.


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